Opinion

10.may.2017 / 09:12 am / Haga un comentario

Quientmp_13009-IMG-20170510-WA0000-544216567es amamos la paz y la practicamos día a día vemos la batalla de ideas como la
estrategia más adecuada al momento álgido que los hacedores de guerras quieren
imponer al país.
Libia, Irak, Colombia, Ucrania o Siria son claros ejemplos de cómo se propicia una guerra
civil para satisfacer los intereses del poder mundial. Eso no lo queremos para nuestra
hermosa Venezuela.
Somos un ejército de paz y aunque nos hierva la sangre, sabemos que toda guerra
termina en paz. Entonces por qué ir a la guerra?
El poder mundial sabe que si no controla a Venezuela en los próximos días, seguirá
perdiendo su hegemonía. Ya no controla el precio del petróleo, perdió su bastión que
era un millón de barriles de petróleo que le compraba a sus mercenarios del mal
llamado estado islamico y arabia saudita que inundaban el mercado petrolero bajando
paulatinamente el valor del precio del barril de petróleo.
Hoy Venezuela nuestro hermoso país, reporta en menos de 22 días ingresos no
petroleros por el orden de los 23 millones de dólares aproximadamente con la inclusión
de menos de 651 kilos de oro del arco minero a nuestras reservas internacionales,
rumbo a respaldar nuestra moneda en oro y no en papel sin respaldo como el dólar con
su gran impresora.
Es de significar que las islas del Caribe curiosamente reportaban ventas de oro producto
del saqueo a nuestro territorio. Hoy poco a poco vamos minimizando la vampirización
de nuestra economía como estrategia bien diseñada para robarnos nuestras riquezas
desde el terrorismo financiero y la guerra económica.
Por ello, la constituyente es el escenario para profundizar la revolución y resguardar
constitucionalmente los logros de nuestra revolución, para hacer frente a las nuevas
arremetidas de los enemigos de Venezuela.

“Nuestro planeta sufre las consecuencias de un sistema capitalista depredador, involuciona, muere cada día, nuestras especies son menos, la vida deja de ser vida y entramos en la inhumanidad, nos deshumanizan. La lucha de hoy es por construir HUMANIDAD.” (1). No queremos guerra civil, no queremos ser Libia, Irak, Colombia, Siria o Ucrania. Casos muy parecidos a como la guerra se indujo y se profesó el odio entre hermanos. Los que buscan sangre la encuentran, los que buscamos paz encontramos tranquilidad, el afecto del semejante y mayores capacidades evolutivas como seres humanos, llenos de esperanzas en un mundo mejor en lucha por profundizar la revolución.Por ello, ser pacientes, tranquilos y serenos al observar los acontecimientos nos dará la fortaleza para afrontar y derrotar la guerra civil que quieren emprender entre hermanos. Quien no quiere dialogo y poder originario ya empieza a sucumbir al poder de la paz.David Vivas vivasdavid13@gmail.com

 

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