20.mar.2013 / 01:18 pm / Haga un comentario

Su Santidad

Francisco I

Compatriota Suramericano

En medio de la inmensa tristeza que vive el Pueblo de Simón Bolívar, un

Pueblo mayoritariamente católico, por la desaparición física de nuestro máximo líder, padre y guía de la Revolución Bolivariana, el comandante Presidente Hugo Chávez Frías, quiero hacerle llegar un respetuoso saludo junto con mis más expresivas felicitaciones por su elección como Sumo Pontífice de la iglesia Católica. Celebro, junto a mi pueblo que usted sea el primer latinoamericano en ocupar el trono de Pedro.

Para quienes habitamos en la Patria Grande es altamente significativo que el nuevo Papa provenga de nuestra amada Argentina. Rogamos a Dios Todopoderoso, al Dios de los humildes y de los justos, que este hecho sea señal de que nuevos tiempos de esperanza, paz, fraternidad y amor se abren para todos los creyentes y para quienes sin serlo, anhelen y luchen por un mundo mejor.

El Comandante Presidente Hugo Chávez marcó nuestra Revolución con un sello inequívocamente cristiano. Chávez fue u creyente en el sentido más puro, genuino y amoroso de la palabra:; siempre tuvo en Cristo la luz y la guía de su camino. En los últimos días de su existencia física, el comandante reiteró, una y otra vez, el m ismo mensaje: Estoy aferrado a Cristo y a la vida.

Es el mayor  y más hondo deseo del Pueblo y del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela que su desempeño como Vicario de Cristo se convierta en un resal y verdadero apostolado de la paz, la justicia, la igualdad y la fraternidad. Cuanto nos ha complacido oír de sus labios un trascendente anhelo expresado con fe: ¡Como me gustaría tener una iglesia pobre y para los pobres! Por los pobres que siempre hizo suya el Comandante Chávez.

Por todo ello, nos hemos alegrado que usted, su santidad, se haya colocado bajo la advocación de San Francisco de Asís: II Poverello nació en el seno de una familia acomodada, y lo abandonó todo para consagrarse al servicio de los pobres, esto es, al servicio de Cristo. Necesario es recordar unas palabras con las que San Francisco definió su bienaventurada misión: Yo he elegido a la Santa Pobreza como mi Señora. Su vida toda es un luminoso ejemplo de austeridad, humildad, entrega y sacrificio.

Nuestro Comandante nos recordaba constantemente una hermosa frase de nuestro Libertador Simón Bolívar: El gran poder existe en la fuerza irresistible del amor. Y la fuerza irresistible del amor, la que Cristo encarnó como nadie en este mundo, nos agiganta en bondad y humildad. Amar no es más que el modo de crecer, decía el Apóstol José Martí.

Es innegable que el presente es tiempo de apostolado. Y así como sobre nuestra tierra se está realizando cada día la Buena Nueva Liberadora del Evangelio, de igual forma desde Venezuela, seguiremos creando y trabajando porque así sea en todo el mundo.

Recuérdeme, su Santidad, en sus oraciones. Con humildad, le pido su bendición.

¡Por Cristo, con  Él y en Él!!!

Nicolás Maduro Moros.

 

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